¿Viene una gran crisis en México?

Por Gerardo De la Concha
28 de octubre de 2023 10:51 AM Actualizado: 28 de octubre de 2023 3:28 PM

Opinión

Se viene a mi memoria aquel 1994, el año de una crisis que todavía pagamos los mexicanos, que estalló en diciembre cuando había tomado posesión un nuevo presidente. Annus Horribilis para decirlo en latín. Había estallado una insurrección indígena el 1o de enero y el 24 de marzo fue asesinado Luis Donaldo Colosio, el candidato que iba a ganar las elecciones presidenciales.

Unos días después de la muerte de Colosio la deuda de los Tesobonos se suscribió en dólares. Los Tesobonos se convirtieron así en un problema de seguridad nacional. Si bien se trataba de dar seguridad a los fondos inversores estadunidenses, su nerviosismo ya mostraba el riesgo.

Había un enorme riesgo también con la balanza de pagos, el peso estaba sobrevaluado y la política tenía impacto como ahora sobre la economía. El Tratado de Libre Comercio (TLC, hoy T-MEC) con Estados Unidos iba a tardar todavía en dar sus resultados y el fantasma de la crisis ya oscurecía el panorama futuro.

Después de que fue elegido presidente Ernesto Zedillo vino a México Yeheskel Dror, integrante del Club de Roma y quien había sido Presidente del Consejo de Seguridad Nacional de Israel. Venía de dar un curso de crisis al gabinete de Cardoso, el recién elegido presidente de Brasil. Le ofreció  lo mismo al equipo del presidente electo. La respuesta directa de Zedillo fue: “¿Crisis? ¿Cuál crisis?”.

Sucedería ese desastre económico, que después se conocería como el “efecto Tequila” por su expansión a otros países: “¿crisis?, ¿cuál crisis?”, palabras emblemáticas de los constantes errores de los políticos mexicanos, cuya falta de previsión estratégica es una característica de casa muy independiente de los colores políticos.

Ahora pasa algo muy semejante, con sus evidentes variantes. Por ejemplo, el presidente Andrés Manuel López Obrador habla abiertamente de una crisis: “No descartamos que sí pueda haber una crisis económica financiera externa que pueda impactarnos; esa crisis económica financiera podría darse a partir de 2025”. Está bien, sólo así, según el Presidente puede haber una quiebra económica en los principios del próximo sexenio, pero sería por un “impacto exterior” y eso quién sabe.

La realidad es que un nuevo riesgo de grandes dimensiones ya está sembrado en el país. Y así como en aquel fatídico 1994 se fueron uniendo diferentes elementos políticos y económicos para desatar la tormenta y luego la irresponsabilidad del dirigente político provocó el estallido, ahora se van conjuntando otros elementos y se está creando una situación crítica que va a heredar el siguiente gobierno.

Habrá de estallar el desorden de las finanzas públicas y va a ser inevitable una crisis fiscal, se sufrirán las consecuencias del despilfarro del ahorro nacional —el próximo gobierno no va a heredar fondos como los 270 mil millones del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios, FEIP, que se gastaron sin que se sepa en qué de manera documentada—, pesará el subsidio a las grandes obras sin rentabilidad alguna, el enriquecimiento militar se contrapondrá a una economía libre, afectará el desplome de las áreas de responsabilidad del Estado: salud, educación, seguridad, junto con la presión de la deuda externa aumentada respecto a las reservas del Banco de México, la quiebra de Pemex se agudizará por la decisión de dar preferencia a la refinación y no a la venta del petróleo crudo.

Si hay continuidad de Morena, la crisis va a ser inevitable —pues su programa incluye por ejemplo construir más refinerías a costa de la estabilidad de las finanzas públicas—, pero va a ser ahogada en propaganda, arbitrariedad política y miseria aceptada; si toma el poder el Frente Amplio por México, la crisis va a significar un proceso difícil para levantar a México de las ruinas y tendrá que sobrepasar múltiples presiones internas, pues Morena fuera del poder se dedicaría a crear crisis política para no asumir la responsabilidad del desastre creado. Movimiento Ciudadano, al parecer, sólo tendrá un papel subalterno.

Morena habla de transformación como hablar de una fiesta en el Titanic después de chocar con un iceberg, mientras que el Frente Amplio por México no habla de la crisis que viene pero en los hechos comienza a anunciar un gabinete de crisis como lo muestra la incorporación del exsecretario de Hacienda del actual gobierno, Carlos Urzúa, quien renunciara precisamente por estar en contra del actual manejo de las finanzas públicas que denunció como un camino directo, tarde o temprano, a una crisis de gran envergadura.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Epoch Times México. 


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