Pareja mexicana casada hace casi medio siglo muere de COVID-19 con pocas horas de diferencia

Por The Epoch Times
22 de Febrero de 2021
Actualizado: 22 de Febrero de 2021

Una pareja de California que estuvo casada casi medio siglo, se profesaba un amor que solo el COVID-19 pudo separar. La muerte les llegó con poco más de tres horas de diferencia.

Juan y Blanca Rodríguez, ambos de 67 años y residentes de San Diego se conocieron en la escuela en su México natal. Ambos llegaron a Estados Unidos siendo niños y se casaron al terminar la preparatoria. El matrimonio hubiera cumplido 48 años de casados el próximo 13 de marzo.

Juan y Blanca vivían con su hija Blanca Velázquez, su esposo y sus dos hijos, además de Cynthia, otra de sus hijas.  A pesar de los esfuerzos de la familia por mantenerlos sanos, se contagiaron con el coronavirus en enero.

“Hicimos todo lo posible para no contagiarnos”, aseguró Velázquez. “No salían de la casa y pedían comida a domicilio, lo mismo que las compras de mercado”.

“Sabíamos que iba ser muy peligroso para mis papás por sus condiciones de salud”, explicó.

Juan sufría de diabetes, tenía problemas del corazón y riñones y lo habían operado de una fractura un par de años atrás. Su esposa, tenía diabetes y artritis.

El único que salía a trabajar era el esposo de Blanca, pero “cuando regresaba inmediatamente se bañaba y se cambiaba completamente de ropa”.

La familia celebró la Navidad virtualmente, comunicándose con los hijos que vivían en otras casas, Juan Jr. y Ana, a través de Zoom.

No obstante, el domingo 17 de enero, Velázquez, al igual que su hijo de 21 años y su hermana Cynthia no se sentían bien, por lo que decidieron ir a tomarse la prueba de la COVID-19 el lunes.

La madre también fue y cuando recibieron los resultados todos eran positivos al coronavirus.

Un par de días después el papá comenzó a tener tos y tampoco se sentía bien de salud. Al día siguiente tuvieron que llamar a emergencias para llevar a los padres al hospital. Los esposos Rodríguez fueron hospitalizados en centros diferentes.

“El domingo 7 de febrero nos llamaron del hospital donde estaba mi papá para informarnos que no se encontraba bien”, contó Velázquez. Lo fueron a visitar junto con otros tíos y aprovecharon para hablar con la madre a través de Zoom.

“Ella habló con mi papá y le dijo ‘gracias por compartir tu vida conmigo’, y también le dijo que lo amaba y que se veía muy guapo”, recordó Velázquez con voz entrecortada.

Juan y Blanca Rodríguez, cuando eran jóvenes. Estuvieron casados casi medio siglo en un amor que sólo la covid-19 pudo separar. La muerte les llegó con poco más de tres horas de diferencia. (EFE/Blanca Velázquez)

Esa misma noche tuvieron que entubar a la madre y unas horas después les llamaron del hospital para decirles que si querían verla tenían que ir urgentemente porque su oxígeno estaba muy bajo y en cualquier momento podría sufrir un infarto.

“Fuimos y nos despedimos de ella. Mi mamá falleció a las 12:34 de la madrugada”, explicó la hija. Esa misma noche los llamaron del hospital donde estaba el padre para que fueran de inmediato.

“Cuando llegamos nos dijeron que mi papá había fallecido a las 4:18 (a.m.)”, pero que pasada la medianoche había tenido un bajón fuerte y si no hubiera sido por la atención médica de emergencia, hubiera fallecido a la misma hora que mi mamá”, detalló Velázquez.

Sus hijos recuerdan que “siempre estaban juntos. Si mi papá no la veía, aunque estaba en la casa, preguntaba por ella y con frecuencia se tomaban de la mano”.

Juan Rodríguez Jr. resumió en una frase el amor de los dos: “Yo realmente pienso que mi mamá y mi papá eran una sola alma; no eran dos almas, eran una sola”.

***

A pesar de todo, en medio de la pandemia, aún existe la esperanza. Un afortunado hombre logró recuperarse de la COVID-19 en pocos días.

Un hombre con COVID-19 se recupera milagrosamente

Dong Nguyen se siente afortunado de haber sobrevivido a su encuentro con el COVID-19 el pasado otoño. En el momento más crítico de su vida, encontró un tratamiento inusual que le ayudó a recuperarse.

Nguyen, de 66 años, residente en Texas, salió muy poco de casa el año pasado debido a la pandemia del virus del PCCh (Partido Comunista Chino). Pero el 3 de agosto de 2020, fue rápidamente a la tienda llevando una mascarilla, para probar su suerte en la lotería.

Ese mismo día, presentó fiebre y tos que empeoraron en la noche.

A la mañana siguiente, le pidió a su esposa y a su hijo que lo llevaran a urgencias, donde dio positivo en la prueba de COVID-19. Inmediatamente lo hospitalizaron, lo pusieron en cuarentena. Le dieron tratamiento para COVID-19, hipertensión y hiperglucemia.

“El médico me administró antibióticos por vía intravenosa y me dio otros tres o cuatro medicamentos”, dijo Nguyen a The Epoch Times. “Mi nivel de azúcar en la sangre subió a 400 mg/dL, aunque nunca había tenido diabetes”.

Dong Nguyen de visita en Ginebra, Suiza, en 2001. (Cortesía de Dong Nguyen)

“El personal del hospital me puso rápidamente oxígeno suplementario”, dijo. “Desde la noche hasta el amanecer del día siguiente, estuve en estado semicomatoso”.

Desesperado por recuperarse, tres días después Nguyen pidió a su médico que le diera de alta para cuidarse en casa por su cuenta, con la ayuda de su familia. No mejoraba y no quería estar solo. Así que creía que otro paciente de COVID-19 podría utilizar su cama de hospital.

El médico autorizó el alta a Nguyen porque su hijo era médico interno. Lo mandaron a casa con varios medicamentos, inyecciones de insulina y dos máquinas de oxígeno.

En ese momento, se acordó de una amiga que le había presentado una práctica de mente y cuerpo, y que también era médico. La llamó, le contó su estado y le preguntó por la práctica de Falun Dafa.

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, se diferencia de otras prácticas de qigong en que tiene un aspecto espiritual centrado en mejorar el carácter moral de la persona.

El hombre pidió a su esposa que le preparara un remedio casero tradicional vietnamita para los resfriados y la gripe, compuesto por jengibre, ajo, limón, vinagre y miel.

Nguyen comenzó a practicar los ejercicios de Falun Dafa y dijo que inmediatamente notó una mejoría aunque solo pudo hacerlos  sentado.

“El efecto fue milagroso”, dijo. “Al llegar al tercer ejercicio de Falun Dafa, me sentí mejor”.

Personas practicando los ejercicios de Falun Dafa en un parque de Sidney, Australia, el 26 de junio de 2017. (Emma Morley)

Nguyen decidió que quería empezar a vivir según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia: los principios básicos de Falun Dafa.

“Mi respiración subió al 50% [desde el 10%], mi voz estaba más clara y ya no tenía fiebre. Mi tos también disminuyó y mi nivel de azúcar en sangre bajó a 135 mg/dL”, añadió.

Después de dos días, Nguyen aseguró que se sentía con suficiente fuerza para ponerse de pie y hacer los ejercicios de meditación de Falun Dafa, y que su “respiración aumentó un 85%”. Su presión arterial y su nivel de azúcar también se estabilizaron.

Nguyen dijo que finalmente se sometió a una nueva prueba de COVID-19 varios días después y le dijeron que ya no estaba infectado con el virus. Dijo que se siente agradecido con Falun Dafa por su recuperación y su nueva perspectiva positiva de la vida.

Falun Dafa se hizo muy popular a principios de los años 90. Desafortunadamente, la popularidad de la práctica y su enfoque en los valores tradicionales la convirtieron en un objetivo del Partido Comunista Chino que, desde 1999 hasta hoy, arresta arbitrariamente, encarcela, tortura y sustrae forzadamente los órganos de las personas que defienden su creencia en la práctica.

Con información de EFE y Meiling Lee.


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