Secretario de Salud Azar critica a China por el mal manejo del COVID-19 durante su discurso en Taiwán

Por Frank Fang
11 de Agosto de 2020
Actualizado: 11 de Agosto de 2020

Taipei, Taiwán— El secretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS), Alex Azar, criticó duramente al Partido Comunista Chino (PCCh) por su mal manejo del brote de coronavirus, en un discurso pronunciado en una universidad local el 11 de agosto.

Azar señaló el agudo contraste entre el Taiwán democrático y la China comunista sobre su manejo del brote causado por el virus del PCCh, comúnmente conocido como el nuevo coronavirus.

“El enfoque de Taiwán para combatir el virus a través de la apertura, la transparencia y la cooperación contrasta fuertemente con el país donde el virus comenzó”, dijo Azar, en un discurso en la prestigiosa Universidad Nacional de Taiwán. El virus se originó en la ciudad central china de Wuhan a finales de 2019.

“El Partido Comunista Chino tuvo la oportunidad de advertir al mundo y de trabajar con el mundo en la lucha contra el virus. Pero eligieron no hacerlo y los costos de esa elección aumentan cada día”, añadió.

Azar señaló el ejemplo de las autoridades chinas que amordazaron a los médicos chinos que intentaron hablar del brote.

A finales de diciembre, ocho médicos, entre ellos el oftalmólogo Li Wenliang, postearon en las redes sociales chinas una nueva forma de neumonía que se estaba propagando en Wuhan. Más tarde, Li fue convocado a una comisaría de policía y obligado a firmar una “declaración de confesión”, diciendo que no cometería más “actos ilegales”.

Li falleció en febrero luego de haber contraído sin saberlo el virus de un paciente infectado.

Azar también mencionó que Robert Redfield, director de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU., ofreció ayuda de EE. UU. a su homólogo chino en enero. Sin embargo, no fue hasta mediados de febrero que Beijing aceptó que un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) viajara a China para investigar el brote.

Beijing también sabía del potencial del virus para propagarse entre los humanos, pero no lo reconoció públicamente hasta el 20 de enero. Un día después, tanto Taiwán como Estados Unidos informaron de sus primeros casos confirmados de COVID-19.

De acuerdo con los funcionarios de Taiwán, el estado isleño advirtió a la OMS que el virus podría ser contagioso en un correo electrónico el 31 de diciembre.

El encubrimiento inicial de Beijing también implicó que las autoridades chinas ordenaran a una empresa de genómica que destruyera muestras del virus a principios de enero.

Azar criticó a Beijing por no ser franco. “Cuando se trata de la salud, las expectativas de la comunidad mundial son de sentido común: No se puede llegar a ninguna parte sin transparencia”.

Añadió que los esfuerzos para combatir y contener los virus no serían posibles cuando los países no están dispuestos a compartir información entre ellos.

“Creo que no es exagerado decir que, si este virus hubiera surgido en un lugar como Taiwán o Estados Unidos, podría haberse extinguido fácilmente: se habría informado rápidamente a las autoridades de salud pública, que habrían compartido lo que sabían con los profesionales de la salud y con el público en general”, dijo Azar.

Azar también se opuso al “acoso político” de Beijing a Taiwán, destacando que era “ilógico y contraproducente” que se excluyera a Taiwán de participar en la OMS.

Entre 2009 y 2016, los ministros de salud de Taiwán participaron en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), el órgano decisorio de la OMS, en calidad de observadores. Sin embargo, desde 2017, Taiwán ha sido excluido, a petición de China, de participar en la asamblea y de todas las reuniones de la OMS.

Beijing considera a Taiwán parte de su territorio, aunque la isla tiene su propio gobierno elegido democráticamente, su ejército y su moneda. El régimen chino ha tratado de reforzar su reivindicación disminuyendo la condición de estado soberano de Taiwán, por ejemplo prohibiéndole participar en organizaciones y eventos internacionales.

“Lamentablemente, por razones políticas, algunos no quieren que Taiwán ayude, aunque cueste vidas”, dijo Azar, y añadió que “la influencia de la RPC [República Popular China] supera con creces su inversión en esta institución de salud pública, y utiliza la influencia no para promover los objetivos de salud pública, sino sus propios y estrechos intereses políticos”.

Él aplaudió el rastreo de contactos COVID-19 de Taiwán como el que establece el estándar para el mundo.

Al 10 de agosto, Taiwán, con una población de unos 24 millones, tiene 480 casos confirmados de COVID-19 y siete muertes, a pesar de su proximidad a China continental.

“Taiwán es una historia de éxito democrático, un socio fiable y una fuerza del bien en el mundo”, dijo Azar.

También aplaudió a los aliados de Taiwán, embajadores de las Islas Marshall, Nauru, Palau y Tuvalu, quienes se encontraban entre los asistentes de la NTU, por su “disposición de hablar en nombre de Taiwán en los foros internacionales”.

Azar es el funcionario de más alto nivel del gabinete estadounidense que ha visitado la isla desde 1979, año en que Estados Unidos rompió las relaciones diplomáticas oficiales con la isla en reconocimiento de Beijing.

Desde su llegada a Taiwán el domingo por la tarde, Azar se ha reunido con altos funcionarios del gobierno de Taiwán, entre ellos la presidenta Tsai Ing-wen, el vicepresidente William Lai, el exvicepresidente Chen Chien-jen y el ministro de salud Cheng Shih-chung.

El lunes, Azar supervisó la firma de un acuerdo histórico de cooperación en materia de salud entre Estados Unidos y Taiwán.

Varios legisladores estadounidenses han aplaudido la visita de Azar a Taiwán, entre ellos el senador Marco Rubio (R-Fla.).

“Dos democracias que se reúnen en sus respectivas capitales debería ser la norma”, declaró Rubio en un comunicado de prensa del 10 de agosto desde su oficina.

“Espero con interés un mayor compromiso de alto nivel con Taiwán para fortalecer la relación en los años venideros”, concluyó Rubio.

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