Senador estadounidense pide al régimen chino que ponga fin a la “brutalidad” contra los practicantes de Falun Dafa

Por Cathy He
19 de Septiembre de 2019 Actualizado: 19 de Septiembre de 2019

El senador demócrata por Virginia, Patrick Leahy, instó el 12 de septiembre al régimen chino a que ponga fin a la detención y a la “brutalidad” contra los practicantes de la disciplina espiritual Falun Dafa.

Veinte años después de que el régimen chino lanzara una campaña nacional para erradicar la práctica, la persecución aún continúa.

“El gobierno chino debería cesar inmediatamente su detención arbitraria y la brutalidad contra los practicantes de Falun Gong y otras minorías religiosas y étnicas”, dijo Leahy en una declaración.

“Debería liberar a los prisioneros políticos de los centros de reeducación, despenalizar las prácticas religiosas y espirituales y permitir que los grupos internacionales de derechos humanos y los periodistas entrevisten a los supervivientes. Debería comprometerse a poner fin al uso de la tortura, la sustracción de órganos de los prisioneros y la propaganda contra las minorías”.

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, es una práctica de meditación tradicional originaria de China con enseñanzas morales basadas en verdad, benevolencia y tolerancia. Fue prohibida por el Partido Comunista Chino (PCCh) en 1999 tras aumentar su popularidad a principios de esa década. Las estimaciones del régimen chino en ese momento indicaban que entre 70 y 100 millones de personas practicaban esta disciplina.

“Debido a que el Partido Comunista Chino teme a cualquier religión o asociación organizada que no pueda controlar, considera este renacimiento de la religión tradicional china como una amenaza para su supervivencia”, dijo Leahy.

Un policía chino se acerca a un practicante de Falun Dafa en la Plaza de Tiananmen, en Beijing, que sostiene una pancarta con los caracteres chinos de “verdad, benevolencia y tolerancia”, los principios fundamentales de Falun Dafa. (vía Minghui.org)

En julio de este año se cumplió el 20º aniversario de la brutal persecución, señaló el senador.

“El 20 de julio de 1999, cientos de practicantes de Falun Gong fueron arrestados en sus casas en medio de la noche. Durante la semana siguiente, se informó que hasta 50.000 [practicantes de] Falun Gong fueron detenidos”, dijo.

En los años posteriores, la represión por parte del régimen contra los practicantes de Falun Dafa fue “implacable”, decía la declaración.

“Los practicantes de Falun Gong fueron arrestados, sepultados en campos de reeducación, golpeados, privados de sueño, privados de alimentos, agredidos sexualmente, electrocutados, alimentados a la fuerza, encadenados, y sus extremidades fueron quebradas lentamente hasta que renunciaban a sus creencias y prácticas”, dijo Leahy. Estos detalles fueron documentados por grupos internacionales de derechos humanos, como así también por practicantes de Falun Dafa que sobrevivieron a su detención y han relatado sus experiencias.

Según estimaciones del investigador independiente Ethan Gutmann, constantemente hay entre medio millón y un millón de practicantes recluidos en diversos centros de detención en todo el país asiático.

Hasta la fecha, se verificó que 4136 practicantes de Falun Dafa murieron mientras se encontraban bajo custodia policial o estatal, según Minghui.org, un sitio web con sede en Estados Unidos que sirve como centro de intercambio de información sobre la persecución. Sin embargo, es probable que la cifra real sea mucho mayor debido a la dificultad de obtener y verificar dicha información en China.

Desfile del Día de Falun Dafa en Manhattan, Nueva York, el 16 de mayo de 2019. (Edward Dye/La Gran Época)

“Les han extirpado los órganos contra su voluntad. Fueron asesinados”, añadió Leahy, refiriéndose a la práctica estatal de China de extraer órganos de los prisioneros de conciencia para realizar operaciones de trasplante con fines de lucro.

En junio, un tribunal popular independiente en Londres concluyó que había suficientes pruebas de que la sustracción forzada de órganos ha tenido lugar en China durante años “a una escala significativa”, siendo los practicantes de Falun Dafa la principal fuente de órganos.

“Probablemente nunca sabremos cuántas personas inocentes fueron víctimas de estas atrocidades, ya que el gobierno chino niega al mundo exterior lo que está sucediendo, mientras lo justifica ante sus propios ciudadanos”, dice la declaración.

Los funcionarios y legisladores de Estados Unidos han llamado cada vez más la atención sobre las atroces violaciones de la libertad religiosa por parte del régimen chino. El Secretario de Estado Mike Pompeo, al hablar en la presentación del informe anual del Departamento de Estado sobre la libertad religiosa mundial en junio, nombró al PCCh por su “hostilidad extrema hacia todas las religiones desde su fundación”.

“El partido exige que solo él sea llamado Dios”, dijo en ese momento.

Leahy, el miembro más antiguo del Senado al ocupar el cargo durante 44 años, dijo que las historias que escuchó de los sobrevivientes de la persecución religiosa perpetrada por el régimen chino, así como de los familiares de las víctimas, “continúan escandalizándolo”.

“Falun Gong merece ser recordado, y merece la acción colectiva de la comunidad internacional”, dijo.

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