Estudio asocia la hidroxicloroquina y cloroquina a un posible mayor riesgo de mortalidad

Por Zachary Stieber
22 de Mayo de 2020
Actualizado: 22 de Mayo de 2020

La hidroxicloroquina y la cloroquina están asociadas a un mayor riesgo de mortalidad en los hospitales, dijeron algunos investigadores.

El amplio estudio basado en la observación incluyó registros de 96,032 pacientes de 671 hospitales en seis continentes. Los enfermos fueron hospitalizados entre el 20 de diciembre de 2019 y el 14 de abril de 2020.

Los pacientes que recibieron los antimaláricos se dividieron en cuatro grupos diferentes: cloroquina sola, cloroquina con un macrólido (antibiótico), hidroxicloroquina sola o hidroxicloroquina con un macrólido. Los pacientes que no recibieron ninguno de estos tratamientos formaron un grupo de control.

Los investigadores descubrieron que los 14,888 pacientes del grupo de tratamiento sufrieron una mayor mortalidad en comparación con el grupo de control de más de 80,000.

“No pudimos confirmar un beneficio de la hidroxicloroquina o la cloroquina, cuando se usan solas o con un macrólido, en los resultados hospitalarios para COVID-19”, escribieron los investigadores en The Lancet, donde se publicó el estudio.

Cada uno de los cuatro regímenes de tratamiento se relacionó con una menor supervivencia en el hospital y una mayor frecuencia de ritmos cardiacos irregulares, agregaron.

Los defensores de la hidroxicloroquina y la cloroquina, fármacos que se han usado durante décadas contra la malaria y el lupus, dicen que la ingesta adicional de azitromicina y el zinc hacen que estos medicamentos sean más eficaces contra el COVID-19.

El mes pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) advirtió contra el uso generalizado de estos fármacos, debido a sus efectos secundarios nocivos, incluyendo problemas cardíacos.

Los médicos que realizaron el estudio fueron: Mandeep Mehra de la Facultad de Medicina de Harvard, Sapan Desai de la Corporación Surgisphere con sede en Chicago, Frank Ruschitzka del Centro Universitario del Corazón del Hospital Universitario de Zurich y Amit Patel del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Utah.

La financiación provino del Brigham and Women’s Hospital de Boston, Massachusetts.

Un trabajador del Ministerio de Salud salvadoreño muestra un paquete de botellas de píldoras de hidroxicloroquina, que se distribuirán en los hospitales de San Salvador el 21 de abril de 2020, a causa del brote de coronavirus COVID-19. (YURI CORTEZ/AFP vía Getty Images)

Se excluyeron los pacientes que recibieron los tratamientos más de 48 horas después del diagnóstico, así como los que recibieron uno de los tratamientos mientras estaban en un respirador. También se excluyeron los pacientes que recibieron el tratamiento experimental con remdesivir.

Los investigadores reconocieron que los estudios de observación no pueden dar cuenta de factores de confusión no medidos, pero añadieron que “nuestros hallazgos sugieren no solo una ausencia de beneficio terapéutico sino también un potencial daño en los tratamientos que usan los medicamentos hidroxicloroquina o cloroquina (con o sin un macrólido) en pacientes hospitalizados con COVID-19”.

Peter Bach, director del Centro de Políticas y Resultados de Salud del Memorial Sloan Kettering, informó que en la mayoría de los casos, los pacientes más graves son los que tienen más probabilidades de recibir un tratamiento no probado, lo que se denomina confusión por indicación.

Bach llamó la atención sobre el grupo de pacientes que reciben estos tratamientos por ser mayores y tener más peso que los del grupo de control.

“¿Son los pacientes después de los ajustes estadísticos ahora lo suficientemente similares como para apoyar las conclusiones (…)¿Cuántos ‘factores’ de mal modelado podrían haber pasado por alto? ¿Podría esto ser aún confuso?”, cuestionó en las redes sociales.

En un comentario sobre el estudio, dos médicos franceses dijeron que la naturaleza de la observación incluye limitaciones, pero aún así proporciona resultados que hay que considerar.

“Sus resultados indican una ausencia de beneficios de los tratamientos basados en la 4-aminoquinolina en esta población, y sugieren que incluso podrían ser perjudiciales”, escribieron los médicos.

Aunque el estudio encontró un mayor riesgo de mortalidad intrahospitalaria, no fue estudiada la relación entre la muerte y la taquicardia ventricular, o las cámaras inferiores del corazón que laten rápidamente, dijeron los médicos. Tampoco se juzgaron las causas de las muertes.

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