Google dirige a sus usuarios a propaganda que ataca a Shen Yun Performing Arts

Por Petr Svab
17 de Diciembre de 2019 Actualizado: 17 de Diciembre de 2019

Beijing ha abierto un nuevo frente en Internet para su campaña de más de una década para suprimir a una compañía de artes escénicas cuyos espectáculos desafían su prontuario de derechos humanos y la identidad cultural del régimen chino.

Los resultados de búsqueda en Google para la compañía Shen Yun Performing Arts están guiando a los usuarios hacia la propaganda del régimen chino. Entre los primeros resultados se encuentran varios artículos que se alinean con los puntos de vista del régimen o que fueron producidos directamente por el régimen. Otros motores de búsqueda no producen dichos resultados.

No está claro si Google está buscando activamente atacar a Shen Yun con el punto de vista del Partido Comunista Chino, ya que el motor de búsqueda puede ser manipulado.

Arte que produjo ira

El régimen chino se ha opuesto a Shen Yun desde su inicio por dos razones: la amenaza que representa para este un renacimiento de la cultura tradicional china y la representación artística que realiza Shen Yun sobre la persecución a la práctica espiritual Falun Dafa.

Shen Yun comenzó en 2006 como una compañía de danza y música en el estado de Nueva York, tomando como misión revivir la cultura tradicional china y exhibir a través de las artes su historia de 5000 años.

Sus vivaces espectáculos, alabados por los críticos por su maestría artística, se han destacado en escenarios desde el Lincoln Center en Nueva York hasta el Palais des Congrès en París. Aunque cubre principalmente temas históricos y folklóricos, algunos de sus actos de danza también retratan la persecución religiosa en la China de hoy. Y esta parte ha sido una molestia para el régimen chino.

El régimen ha apuntado a Shen Yun con su extenso aparato de propaganda y, como advirtió recientemente la compañía de arte, parte de esa propaganda aparece de manera prominente en los productos de Google, incluidos los resultados de búsqueda.

Esto le pareció raro a la compañía, ya que en Internet abundan los videos y artículos de artistas, críticos de arte y celebridades alabando a Shen Yun. Sin embargo, Google parece favorecer a un puñado de artículos y sitios web, incluidos los producidos directamente por el régimen chino, que difunden afirmaciones falsas sobre la compañía.

“No importa cuántos miles de críticas positivas hayan. (…) Aún así, entre los primeros resultados de Google están estos artículos negativos”, dijo Leeshai Lemish, maestro de ceremonias de la compañía, a NTD, afiliada a The Epoch Times.

Por ejemplo, cuando un usuario escribe “Shen Yun” en la barra de búsqueda de Google, uno de los principales términos de búsqueda sugeridos es “secta shen yun”.

Esta asociación proviene directamente del régimen comunista.

Todos contra Falun Dafa

Los artistas de Shen Yun dicen en su sitio web que inspiran sus valores de Falun Dafa, una práctica de meditación cuyos practicantes están siendo brutalmente perseguidos por el régimen comunista en China desde hace más de dos décadas.

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, es una práctica meditativa que incluye un conjunto de enseñanzas morales basadas en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Fue prohibida por el régimen chino en 1999 debido a su popularidad. Según estimaciones oficiales en ese momento, el número de personas practicando era de 70 millones a 100 millones.

Falun Dafa es un tema especialmente difícil para el régimen, ya que está directamente relacionado con uno de sus abusos más horripilantes: ganar dinero matando a las minorías religiosas y vendiendo sus órganos.

Un tribunal experto en Londres concluyó a principios de este año que el régimen ha estado matando a su propia gente y vendiendo sus órganos para trasplantes “en una escala significativa” y que las principales víctimas han sido personas detenidas por practicar Falun Dafa. Otros grupos de víctimas incluyen cristianos clandestinos (quienes se niegan a aceptar la versión censurada del cristianismo en iglesias autorizadas por el régimen) y miembros de la minoría musulmana uigur.

La información sobre la persecución que ha llegado al público –en gran parte gracias a los informes de la prensa independiente, incluido The Epoch Times– ha contribuido en gran medida a deshacer los esfuerzos de Beijing para presentarse como una potencia mundial moderna, legítima y responsable.

La táctica del régimen ha sido etiquetar a Falun Dafa como una “secta”.

Campaña de desprestigio

Cuando comenzó la persecución a Falun Dafa, el régimen culpó a los practicantes por cada fechoría concebible. Si ocurría un asesinato, los medios de comunicación controlados por el Estado culpaban a Falun Dafa. Si información negativa sobre el régimen se hacía pública, los medios culpaban a Falun Dafa por “difundir rumores”. La propaganda del régimen incluso culpó retrospectivamente a Falun Dafa por el ataque mortal de sarín cometido por la secta de Aum Shinrikyo en 1995 en un metro de Tokio.

“Culpen al Falun Gong”, escribió el músico Axl Rose de “Guns N ‘Roses” en su canción de 2008 “Chinese Democracy”, un irónico golpe a la campaña de desprestigio del régimen.

En 2001, el régimen llegó a organizar un incidente en el que varias personas se prendieron fuego en la Plaza Tiananmen en Beijing y culparon a Falun Dafa. Cuando un documental galardonado expuso que el incidente fue montado –mostrando en las propias filmaciones del régimen que un hombre con un abrigo militar golpeó a una de las víctimas en la cabeza con un objeto contundente– el régimen simplemente cortó las partes incriminatorias de la filmación y lanzó nuevamente la pieza de propaganda, señaló el comentarista político chino Heng He en un artículo de opinión para The Epoch Times de 2009.

Hasta el día de hoy, los turistas chinos a veces se sorprenden al ver que Falun Dafa se practica libremente en los parques de otros países, ya que la propaganda nacional inicialmente afirmó que la práctica era ilegal en todo el mundo. Quizás el más marcado contraste con la propaganda es el hecho de que cientos de miles de personas han retomado la práctica en el país vecino de Taiwán sin producir ninguno de los problemas grotescos atribuidos a Falun Dafa en China continental.

El régimen también ha tratado de infundir su propaganda en la prensa occidental. Periódicos como The New York Times y The Washington Post han incluido durante mucho tiempo inserciones que están oficialmente marcadas como publicidad, pero de hecho son propaganda producida por el régimen.

A veces, el régimen incluso logra que los medios de comunicación occidentales incluyan la propaganda en sus propios artículos. En esos casos, generalmente no está claro si el régimen influyó directamente en el medio o si la propaganda se deslizó a través de la negligencia editorial.

Sin embargo, varios de estos artículos sobre Shen Yun aparecen de manera destacada en los resultados de búsqueda de Google, lo que da a la propaganda de Beijing más exposición que a la gran cantidad de respuestas genuinas a las actuaciones de Shen Yun. A veces, especialmente cuando se buscan términos relacionados con Shen Yun en chino, la propaganda del régimen aparece más arriba en los resultados que las páginas oficiales de la compañía.

Una página que calumnia a Shen Yun en el sitio web de la Embajada de China en Washington, DC, tiende a aparecer entre los 15 principales resultados de búsqueda en Google. Pero sería difícil encontrar la página utilizando otros motores de búsqueda, como Yahoo, Bing y DuckDuckGo, a menos que uno profundice mucho más en los resultados.

Partido vs Tradición

Otra razón por la cual Beijing despotrica contra Shen Yun es la amenaza que la promoción de la cultura tradicional de Shen Yun representa para el régimen.

Desde el comienzo del régimen comunista, este ha tratado de desarraigar la cultura tradicional de China. Durante la Revolución Cultural de los años sesenta y setenta, el Partido trató de eliminarla por completo. Los textos históricos y los monumentos fueron quemados y destrozados, y los eruditos y los monjes fueron humillados, encarcelados y asesinados.

Las creencias tradicionales han sido reemplazadas por lo que los chinos a veces llaman la “cultura del partido” –una mezcla de revisionismo histórico, ateísmo dogmático, materialismo y una búsqueda inescrupulosa de poder y dinero, aprobada tácitamente con la condición de que se obedezca al régimen.

Incluso la cultura tradicional en sí misma ha sido reinterpretada para servir al propósito del partido. La lealtad, por ejemplo, es una de las cinco virtudes cardinales del confucianismo. Tradicionalmente, incluye el concepto de criticar a los superiores para ayudarlos a corregir sus defectos. En la cultura del partido, sin embargo, significa obediencia ciega al partido.

Shen Yun, por otro lado, no solo muestra la cultura tradicional, sino que defiende abiertamente sus principios subyacentes y va en contra de su destrucción y persecución, que, según el comentarista político chino Zhang Tianliang, disuelve la base ideológica del régimen.

“Cuando revivan las creencias de la cultura tradicional y los valores morales, la conciencia del pueblo también despertará. La desintegración de la cultura del partido es inevitable. Cuando eso suceda, el PCCh, un sistema político malvado, perderá el ambiente del cual depende para sobrevivir”, escribió en un artículo de opinión para The Epoch Times en 2008.

Después de que el disidente chino Wei Jingsheng viera a Shen Yun en 2013, dijo: “Shen Yun ha planteado el mayor desafío para el PCCh. Los chinos han despertado a la belleza de su propia cultura tradicional”.

“El pueblo chino ve que lo que presenta Shen Yun es su verdadera cultura, y que lo que presenta el PCCh está mal”, dijo Wei. “En este sentido, Shen Yun es muy importante para el pueblo chino”.

Campaña documentada

La propaganda en los resultados de búsqueda de Google ocurre dentro del contexto del régimen intentando sabotear los espectáculos de Shen Yun, y la compañía ha identificado muchos ejemplos.

La táctica más común ha sido utilizar las embajadas chinas locales para presionar a los teatros para que no permitan que actúe Shen Yun. Esos intentos, sin embargo, han fracasado en su mayoría. Shen Yun ha aumentado constantemente de tamaño y ahora tiene siete compañías que actúan simultáneamente para alrededor de un millón de personas al año.

Otra táctica ha consistido en presionar a los políticos para que no asistan a las presentaciones o que no emitan proclamas en apoyo a Shen Yun. Sin embargo, parece que esos intentos fueron contraproducentes y generaron que se hablara más sobre Shen Yun en los círculos políticos. En algunos casos, los políticos expusieron las campañas de presión ante la prensa, protestando por los intentos de China de sofocar la libertad de expresión en el extranjero.

El régimen chino también ha estado tratando de presionar directamente a la prensa. En 2008, una estación de televisión en la República Checa invitó a los artistas de Shen Yun a una entrevista y mostró en cámara una carta de la embajada china local instando al canal a no involucrarse en la actuación de Shen Yun en Praga de ese año.

“No somos una televisión china, ni siquiera una televisión estatal, por lo que nuestra ventaja es que podemos invitar a quien queramos. Quizás sea un poco diferente en China”, comentó uno de los presentadores del programa en ese momento.

El poder de Google

No está claro si Google ha manipulado intencionalmente los resultados de búsqueda relacionados con Shen Yun, si los resultados se han tergiversado inadvertidamente, o si el régimen chino se ha burlado del motor de búsqueda.

El resultado, sin embargo, es el mismo. Y eso importa.

Google, que controla el 90 por ciento de las búsquedas globales en Internet, tiene un poder masivo para influir en sus usuarios.

El psicólogo investigador Robert Epstein ha demostrado en experimentos que se puede influir en las opiniones de la gente simplemente moviendo ciertos resultados en la búsqueda de Internet hacia arriba o hacia abajo.

También demostró que Google ha empleado su poder de una manera que ha influido en millones de votos en las recientes elecciones estadounidenses.

“Los métodos que están usando son invisibles. Son subliminales. Son más potentes que la mayoría de los efectos que he visto en las ciencias del comportamiento y he estado en las ciencias del comportamiento durante casi 40 años”, declaró ante una audiencia del subcomité Judicial del Senado el 16 de julio.

Parcialidad

Google no respondió a una solicitud de comentarios, pero sus representantes le han dicho repetidamente al Congreso que la compañía no altera manualmente los resultados de búsqueda. Sin embargo, la compañía reconoce que sus algoritmos de búsqueda funcionan en parte a partir de datos producidos por reseñas manuales de sitios web individuales.

Google emplea a los llamados “evaluadores” cuyo trabajo es determinar los puntajes de “Experiencia, Autoridad, Confiabilidad” para los sitios web. Depende de los evaluadores hacer su propia investigación, por lo que si toman sus decisiones sobre información incompleta o falsa o si introducen sus propias opiniones en la calificación, los algoritmos de búsqueda pueden producir resultados tendenciosos.

Además, múltiples filtraciones, grabaciones encubiertas y denunciantes han demostrado que Google también distorsiona intencionalmente los algoritmos para que los resultados reflejen la opinión preferida por la compañía, y la llama “equidad del aprendizaje automático”.

Algunos de los documentos filtrados y las grabaciones encubiertas indican que la visión del mundo impulsada por Google está influenciada por la teoría interseccional cuasi marxista. Esta información socava las reiteradas afirmaciones de Google de que crea y maneja sus productos para que sean políticamente neutrales.

De hecho, los intereses corporativos de Google se alinean mejor con la política izquierdista contemporánea dominada por la interseccionalidad, según Michael Rectenwald, exprofesor de estudios liberales en la Universidad de Nueva York y autor de “Google Archipelago: The Digital Gulag and the Simulation of Freedom” (“Archipiélago Google: El Gulag digital y la simulación de libertad”).

La ideología de los gigantes digitales como Google y Facebook podría describirse mejor como “izquierdismo corporativo” y se asemeja a la ideología del “socialismo con características chinas” practicada por el régimen comunista en China, dice Rectenwald.

Aún así, Google no necesariamente promueve la propaganda china intencionalmente.

Operación de influencia

Los algoritmos de Google también responden a señales que podrían manipularse desde el exterior.

El ránking de una página web puede mejorar si otras páginas con autoridad tienen links a la misma, explica Alexander Kehoe, experto en optimización de motores de búsqueda y cofundador de Caveni Digital Solutions, una empresa de SEO y marketing digital.

El régimen chino está en condiciones de aprovechar esta característica para impulsar cierto contenido en los resultados de búsqueda.

“Los actores estatales (…) tienen los recursos para crear [sitios web] falsos o hacer que muchos otros sitios web tengan links hacia ti para que parezca que tienes autoridad, incluso si es artificial en lugar de orgánico”, dijo Kehoe a The Epoch Times.

De hecho, el régimen chino ejecuta una operación masiva de influencia online. Un estudio de 2017 (pdf) publicado en la American Political Science Review dijo que el régimen chino ha contratado hasta dos millones de trolls de internet, que publican aproximadamente 488 millones de mensajes de información falsa o incorrecta cada año.

Recientemente, el régimen ha utilizado campañas online preparadas para influir en la opinión pública sobre las protestas en Hong Kong, mostró un análisis de The Wall Street Journal. En 2018, utilizó una táctica similar para tratar de influir en las elecciones en Taiwán, dijo un hombre que afirma ser un espía chino que desertó.

Lemish cree que el régimen chino está utilizando su ejército de trolls para publicar enlaces a páginas de propaganda contra Shen Yun en las redes sociales y en otros lugares, para así aumentar su ránking en Google.

“Nos está haciendo trabajar mucho más duro porque la forma normal en que la gente encuentra cosas estos días [es] buscándolas en Google y escuchando sobre ellas (…) en las redes sociales”, dijo.

“Realmente están haciendo un gran esfuerzo para no permitirnos usar esos canales, y luego crear impresiones negativas en las personas para que sea más difícil para nosotros vender boletos”.

Los trolls a veces son fáciles de detectar porque en sus posteos usan un inglés mal hablado que es típico de algunos chinos de China continental, dijo.

Kehoe llamó a los trolls del régimen “muy descarados”.

“Es casi como si estuvieran siguiendo exactamente la línea del partido desde China. (…) Ningún estadounidense diría algo como esto”, dijo.

Está claro que Google es al menos consciente de los intentos del régimen.

A principios de este año, Twitter, Facebook y YouTube, el cual es propiedad de Google, suspendieron cientos de cuentas vinculadas a una operación de información del régimen chino que buscaba socavar el movimiento de protesta en Hong Kong.

Con la proximidad de las elecciones presidenciales de 2020, es probable que las operaciones de influencia política extranjera sigan siendo un tema candente.

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