Notas demuestran que Obama y Biden estuvieron involucrados en la investigación a Flynn

Por Brian Cates
28 de Junio de 2020
Actualizado: 28 de Junio de 2020

Comentario

El escándalo de Spygate continúa creciendo a un ritmo exponencial.

Sin darlo a conocer públicamente, el Fiscal General William Barr a principios de enero designó al Fiscal Federal para el Distrito Este de Missouri, Jeffrey Jensen, para que fuera a la oficina del fiscal estadounidense en Washington y llevara a cabo una investigación secreta, tanto del equipo Crossfire Hurricane del FBI como de la oficina del asesor especial de Mueller, en el caso contra el exasesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, Michael T. Flynn.

Como he pasado más de dos años documentando aquí en La Gran Época, [puedo decir que] el caso Flynn es uno de los casos más extraños, desgarradores, más desconcertantes y más irritantes que el Departamento de Justicia (DOJ) haya manejado.

Fue el 24 de abril que Jensen apareció de repente en el tribunal de distrito para que el Distrito de Columbia cambiara la historia [del caso], al entregar algunos documentos sellados al equipo de defensa para Flynn, un general retirado del Ejército de tres estrellas.

Describir lo que Jensen encontró dentro de esa oficina como “explosivo” es solo un eufemismo. Los documentos abiertos allí dejaron en evidencia lo que solo se puede describir como un complot criminal, complot organizado por altos funcionarios del FBI para atacar y enmarcar a un hombre inocente del cual sabían que no había cometido ningún crimen.

Antes de la aparición repentina de Jensen en el caso del exasesor de seguridad nacional, los medios de comunicación pensaron que ya tenían escrito en piedra la historia completa del escándalo del Spygate y del caso de Flynn.

Los medios afirmaban que Spygate era una teoría de conspiración descabellada para desviar los muy graves crímenes de colusión rusos que, supuestamente, involucraron a Trump y a sus socios cercanos.

El relato, según lo escrito por los medios de comunicación, afirmaba que Flynn era un traidor a su país, que había sido sorprendido mintiendo a los agentes del FBI y que fue condenado para siempre por el delito de hacer declaraciones falsas.

Pero la historia de los principales medios de comunicación estaba equivocada.

Ya no es una teoría de conspiración descabellada la retención de pruebas exculpatorias en el caso Flynn por parte del equipo Crossfire Hurricane del FBI y de la oficina del consejero especial Mueller. Ahora es algo que ha sido probado y documentado.

Actualmente se han conocido nuevos movimientos de Jensen, esta vez abandonando la sede del FBI, donde había estado investigando las últimas semanas para dar más pruebas documentales selladas al equipo de defensa de Flynn.

Cuando se dieron a conocer los nuevos documentos, revelaron una bomba: tanto el presidente Barack Obama como el vicepresidente Joe Biden estuvieron directamente involucrados en la investigación del FBI contra Flynn.

Peter Strzok, quien fue el ex agente del FBI a cargo de la investigación de contrainteligencia de la campaña de Trump, fue despedido por la oficina después de que se descubrieran sus mensajes de texto con la abogada del FBI Lisa Page. Sus notas escritas a mano revelan que parece haber sido el propio Biden quien planteó la idea de usar la Ley Logan como pretexto para atacar a Flynn e impulsar la posterior “investigación” falsa en su contra.

El principal problema planteado por la revelación de las notas de Strzok es que, tanto Obama como Biden, han insistido con esmero muchas veces en que no tomaron parte en ninguna investigación del FBI.

Estas notas demuestran claramente que ambos hombres han actuado en base a engaños.

Que el presunto candidato presidencial demócrata se encuentre de repente en medio del creciente escándalo de Spygate y de la falsa investigación para inculpar a Flynn es un enorme giro de la trama para las elecciones de 2020.

El siguiente paso lógico en las revelaciones del Spygate sería que el Departamento de Justicia revelara quién era el criminal que filtró las llamadas telefónicas entre Flynn y el entonces embajador ruso Sergey Kislyak al Washington Post, para que Flynn cayera en la trampa y fuera acusado injustamente de “violar la Ley Logan”, una ley de 1799 que prohíbe a los ciudadanos no vinculados a la diplomacia del gobierno entablar correspondencia no autorizada con gobiernos extranjeros.

El representante Chuck Grassley (R-Iowa) parece saber algo. La reportera de CBS News, Catherine Herridge, informó sobre la reciente carta de Grassley a la Oficina de Evaluación Neta del Pentágono (ONA, por sus siglas en inglés) pidiendo información sobre cualquier persona en la oficina de la ONA que haya revelado algo sobre las llamadas telefónicas de Flynn/Kislyak a los medios de comunicación.

Grassley también exige saber en qué momento la ONA se dio cuenta de que uno de sus contratistas, el profesor de Cambridge Stefan Halper, estaba directamente involucrado en la investigación de contrainteligencia del Crossfire Hurricane del FBI contra la campaña de Trump.

Qué diferencia pueden hacer dos meses. A mediados de abril, Flynn probablemente se dirigía a prisión, con los fiscales de Mueller acusándolo furiosamente de haber incumplido su acuerdo de culpabilidad.

El mismo día en que se reveló el primer lote de evidencia exculpatoria a fines de abril, el fiscal principal de Mueller, Brandon Van Grack, renunció rápidamente al caso y no se ha vuelto a ver desde entonces.

Ahora, Flynn ha sido completamente reivindicado, mientras que el equipo de Crossfire Hurricane y la oficina de asesoría especial de Mueller han demostrado ser increíblemente corruptos.

Imagina eso.

Al tratar de “atrapar” a Flynn acusándolo de un delito falso, más de una docena de ex funcionarios gubernamentales corruptos y ebrios de poder han quedado expuestos a una responsabilidad penal potencialmente masiva.

Flynn se va a ir como un hombre libre.

Pero no ellos no lo harán.

Brian Cates es un escritor con sede en el sur de Texas y autor de “Nadie preguntó por mi opinión… ¡Pero aquí está de todos modos!” Puede ser contactado en Twitter @drawandstrike.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de La Gran Época.


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