«Llamada de atención»: La pandemia debería hacer que Occidente enfrente al régimen chino, dicen expertos

Por Cathy He
19 de marzo de 2020 3:16 PM Actualizado: 21 de marzo de 2020 3:33 PM

La pandemia mundial resultante del encubrimiento del Partido Comunista Chino (PCCh) del brote de COVID-19 debería servir como una «llamada de atención» para los gobiernos occidentales que tratan con el régimen, dijo un experto y activista de los derechos humanos de China.

Benedict Rogers, activista de derechos humanos del Reino Unido y fundador de la organización sin fines de lucro Hong Kong Watch, dijo a The Epoch Times que la crisis debería impulsar a los países a revisar sus relaciones con el régimen chino, «porque no tendríamos una pandemia mundial si las autoridades chinas hubieran escuchado a los médicos en Wuhan en lugar de silenciarlos, reprimirlos y castigarlos».

«La pandemia mundial de coronavirus debería ser una llamada de atención para el mundo y especialmente para los gobiernos occidentales y las organizaciones multilaterales como la OMS (Organización Mundial de la Salud), que se han doblegado ingenuamente ante el régimen chino y han confiado ciegamente en este régimen, que se basa evidentemente en las mentiras y la represión», escribió Rogers en un correo electrónico.

El virus del PCCh, que causa la enfermedad COVID-19, la neumonía de Wuhanm, se originó en la ciudad central china de Wuhan y se dio a conocer en diciembre de 2019. A pesar de ser conscientes de la gravedad del brote, las autoridades chinas suprimieron información vital sobre la enfermedad y silenciaron a los médicos que intentaron llamar la atención sobre la situación.

Como resultado del encubrimiento inicial del régimen chino, el virus del PCCh, conocido comúnmente como el nuevo coronavirus, se propagó a más de 100 países, infectó a más de 200,000 personas y causó la muerte a miles fuera de China.

En Europa, donde el brote es el más severo fuera de China —particularmente en Italia, Alemania, España y Francia— los países deberían reevaluar sus vínculos con el régimen después de que se ocupen de la crisis, dijo Charles Parton, exdiplomático británico destinado a China y asociado principal del grupo de reflexión con sede en el Reino Unido, el Royal United Services Institute.

En este momento, es importante que «los que hacen política sean conscientes de los hechos y de cómo el PCCh puso la política por encima de las personas en las primeras etapas de su reacción al COVID-19», dijo Parton en un correo electrónico.

Además añadió que la tarea de los gobiernos europeos sería «subrayar que, en aras de la futura capacidad del mundo para hacer frente a esas amenazas, el PCCh tiene que permitir que aflore más transparencia y verdad».

En el último año, los países europeos han estado sopesando una postura más dura hacia el régimen, impulsada por las prácticas comerciales desleales de Beijing, las adquisiciones chinas en sectores críticos y su incapacidad para abrir sus mercados a las empresas europeas de la misma manera que Europa lo ha hecho para las empresas chinas.

El brazo ejecutivo de la UE calificó a Beijing como un «rival estratégico» en un informe de marzo de 2019 sobre las relaciones entre la UE y China. La UE también espera llegar a un acuerdo con el régimen para abordar las prácticas de inversión injustas, aunque esos esfuerzos parecen estar en suspenso ya que, según se informa, la cumbre entre la UE y China prevista para finales de marzo se aplazó debido a la pandemia.

En medio de este impulso hacia una relación comercial más equilibrada, los países europeos también se han visto obligados a buscar la forma de no enemistarse con su principal socio comercial.

«En las reuniones a puerta cerrada, los funcionarios de los estados miembros ventilan su frustración sobre China, pero al final del día, prevalece el oportunismo a corto plazo», dijo Jonathan Holslag, profesor de política internacional en la Universidad Libre de Bruselas y asesor especial del primer vicepresidente de la Comisión Europea, al diario The Diplomat en enero.

«Todos estamos siendo presionados por los diplomáticos chinos para que se acepte [el gigante chino de las telecomunicaciones] Huawei, temerosos de que las empresas europeas que invirtieron en China puedan sufrir tensiones comerciales, pero se sigue enviando delegación tras delegación a China para buscar oportunidades de negocios».

Estos intereses en conflicto fueron ejemplificados durante la visita del líder chino Xi Jinping a Francia en marzo pasado, dijo Holslag.

«Un día, [el presidente francés] Emmanuel Macron llama [a la canciller alemana] Angela Merkel y al presidente de la Comisión [de la UE] para reunirse con el presidente Xi Jinping en París. Al día siguiente, intenta desesperadamente vender aviones Airbus [a China]», dijo.

El profesor señaló que lo mismo se aplica a Alemania. «Empresas como Volkswagen, BASF y BMW dan forma a la agenda de China mucho más que las preocupaciones estratégicas a largo plazo o el interés nacional», dijo.

China es el mayor socio comercial de Alemania. En 2019, las empresas chinas representaban el siete por ciento de los ingresos totales del sector privado alemán. Más de 5000 empresas alemanas han invertido en más de 8000 proyectos en China, mientras que más de 2000 empresas chinas han invertido en Alemania.

Otros países europeos también han acogido con satisfacción las inversiones chinas. En 2018, Portugal se convirtió en el primer país europeo en firmar el plan de inversión en infraestructuras de Beijing, la Iniciativa de la Franja y la Ruta (OBOR). Esto fue seguido por Italia el año pasado, que se convirtió en la primera nación del G-7 en unirse.

OBOR, un proyecto destinado a conectar Asia, África y Europa a través de una red de ferrocarriles, puertos y carreteras, ha sido criticada por cargar a los países en desarrollo con una deuda que no pueden pagar. Mientras tanto, a Estados Unidos le preocupa que el plan también esté diseñado para fortalecer la influencia militar de China y difundir tecnologías capaces de espiar a Occidente.

El régimen también ha hecho incursiones en España. En 2016, las empresas chinas adquirieron dos empresas españolas de ingeniería, Aritex y Eptisa, que formaron parte del impulso global de Beijing para dominar los sectores de alta tecnología, mientras anunciaba su plan industrial nacional ‘Made in China 2025’, que sirve de modelo para que China se convierta en una potencia de fabricación de tecnología.

Además, en junio de 2017, la empresa naviera estatal china COSCO compró la mayoría de las acciones de Noatum Port Holdings, el operador de dos terminales de contenedores en los puertos de Valencia y Bilbao, lo que ilustra las esperanzas de Beijing de llevar a España su paradigma de OBOR. Noatum es el mayor operador de terminales marítimas de España.

Mientras tanto, muchos países europeos están en medio de decidir si incluyen la tecnología Huawei en sus despliegues 5G. Estados Unidos ha advertido a sus aliados europeos que hacerlo supondría un riesgo para la seguridad nacional, sin embargo las autoridades chinas han presionado a algunos países para que acepten Huawei o se enfrenten a represalias.

El Reino Unido anunció en enero que permitiría a Huawei en partes «no esenciales» de su red 5G. Según Reuters, Francia está dispuesta a tomar una decisión similar. En la vecina Alemania, la coalición gobernante de Merkel no ha llegado a prohibir Huawei, pero está a favor de imponer reglas más duras a los vendedores.

Desde que el virus se propagó por todo el mundo, el régimen chino ha realizado importantes esfuerzos para presentarse como líder mundial en la lucha contra el virus, desviando al mismo tiempo la atención de su mal manejo del brote.

«El PCCh realizará grandes esfuerzos a través de su maquinaria de propaganda externa para asegurar que los gobiernos extranjeros adopten su relato de éxito y trabajen en nombre del mundo para combatir al COVID-19», dijo Parton.

Beijing ha enviado equipos de expertos médicos a Italia y España, mientras que los medios de comunicación estatales chinos han alabado la provisión de ayuda médica por parte de Beijing, como máscaras y equipos de protección, a otros países duramente afectados. Sin embargo algunos de los suministros enviados a Italia no son donaciones, sino exportaciones de bienes para su compra.

Parton advierte que los países deben combatir esos esfuerzos de propaganda «buscando la verdad de los hechos» y exigiendo más transparencia al PCCh.

«Deberíamos hablar con el gobierno chino sobre su experiencia y tratar de trabajar juntos para sacar lecciones para el futuro de todos nosotros», señaló.

Rogers además indicó que los países europeos deberían «alertar al mundo del hecho de que el régimen chino es el culpable de esta pandemia».

«El régimen chino es el problema, no la solución», dijo.

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A continuación:

¿Por qué China se comporta de forma contraria al resto del mundo?

 

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