Trump cuestiona las cifras del virus de China, mientras Beijing aumenta el número de muertos en Wuhan

Por Eva Fu
17 de Abril de 2020
Actualizado: 17 de Abril de 2020

Las autoridades chinas aumentaron en 50 por ciento su número oficial de muertes por el virus en el epicentro de Wuhan el 17 de abril, lo cual generó críticas por parte del presidente Donald Trump, el cual dijo que esto todavía era un subregistro del número real de muertes en China.

Las autoridades de Wuhan dijeron que el número revisado de muertes en la ciudad central de China es de 3869, luego de agregar 1290 casos que incluían a algunas personas que habían muerto en su hogar. Wuhan también ha reportado otras 325 infecciones confirmadas, lo cual eleva el total acumulado a 50,333– dos tercios de la cifra registrada en el país.

Las autoridades atribuyeron la discrepancia de datos al aumento de pacientes durante las primeras etapas del brote, que según ellos había abrumado al personal médico y les había impedido dar un oportuno y preciso recuento de casos.

Revisar los números es clave para mantener la credibilidad del gobierno y mostrar “respeto por cada vida individual”, dijo a Xinhua un funcionario no identificado de Wuhan.

A medida que aumenta el número de víctimas mortales en todo el mundo, un número creciente de funcionarios del gobierno occidental han expresado incredulidad ante los datos del régimen chino.

Los estudios de investigación, las entrevistas con los lugareños de Wuhan y los informes internos del gobierno obtenidos por The Epoch Times también revelan que las autoridades chinas han entendido significativamente la gravedad del brote.

En un tuit el viernes, Trump dijo que la cifra revisada aún no reflejaba el número real de muertes en China.

El número de muertos en China “es mucho más alto que eso y mucho más alto que Estados Unidos, ¡ni siquiera está cerca!”, escribió Trump. Las muertes confirmadas en los Estados Unidos han superado los 35,000.


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El presidente ha cuestionado repetidamente la precisión de las cifras oficiales de infecciones y número de muertos del régimen, diciendo en un tweet el miércoles: “¿Realmente creen que esos números en ese vasto país llamado China, y que tienen un cierto número de casos y un cierto número de muertes; ¿Alguien realmente cree eso?”.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, insistió el viernes en que China “en general” ha controlado el virus y que el gobierno ha sido responsable.

“La revisión de datos en el caso de enfermedades altamente infecciosas es una práctica internacional común”, dijo en una conferencia de prensa. Pero negó que el régimen chino cubriera la magnitud del brote.

Mientras tanto, una segunda ola de infecciones ha estallado en la ciudad norteña de Harbin, mientras que el número de portadores asintomáticos ha aumentado en otras partes del país.

Esta tampoco es la primera vez que China cambia su metodología de conteo de casos. Desde enero hasta principios de marzo, China emitió siete versiones diferentes de cómo definió los diagnósticos COVID-19. Un grupo de investigadores de Hong Kong que examinó los cambios descubrió que los casos confirmados habrían sido más de cuatro veces el número oficial para el 20 de febrero, si las autoridades hubieran utilizado constantemente la quinta versión de las directrices.

Un estudio de marzo coescrito por el profesor de Harvard Lin Xihong, que aún no ha sido sometida a revisión de pares, estimó que el total de casos acumulados de Wuhan para el 18 de febrero sería de alrededor de 125,959, con al menos el 59 por ciento de los casos infectados “indeterminados”.

Un residente presenta flores durante un homenaje silencioso a los mártires que murieron en la lucha contra el nuevo brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) y a los compatriotas que murieron de la enfermedad el 4 de abril de 2020 en Wuhan, provincia de Hubei, China (Getty Images).

Un informe del 7 de abril del grupo de expertos con sede en Washington American Enterprise Institute estimó que el número de casos confirmados es de alrededor de 2,9 millones, más de 300 veces más que las cifras oficiales.

Si bien las autoridades chinas informaron pocos casos domésticos en marzo, los informes de que miles de urnas de ceniza fueron entregadas a las funerarias y a las familias de las víctimas que esperaban horas para recuperar las cenizas de sus seres queridos en las funerarias cuestionaron aún más las afirmaciones del gobierno de que el brote estaba bajo control.

Los legisladores y expertos de todo el mundo han intensificado sus críticas sobre el encubrimiento del régimen chino a medida que el patógeno continúa propagándose a nivel mundial.

El 16 de abril, el secretario de Asuntos Exteriores y primer ministro interino del Reino Unido, Dominic Raab, dijo que no habrá más “negocios como de costumbre” luego de que termine el brote.

“Es absolutamente necesario que haya una inmersión muy, muy profunda luego del evento y una revisión de las lecciones, incluido el brote del virus”, dijo Raab en una conferencia de prensa en Londres. “No creo que podamos retroceder ante esto en lo absoluto”.

Varios funcionarios estadounidenses, incluidos el representante Jim Banks (R-Ind.), el senador Josh Hawley (R-Mo.) y el senador Ted Cruz (R-Texas), han pedido una investigación internacional sobre encubrimiento del brote a manos del régimen chino y responsabilizarlo.

Una carta abierta firmada por más de 150 políticos y expertos en China calificó el mal manejo del virus por parte de Beijing como las “raíces de la pandemia”.

“La pandemia global nos obliga a todos a enfrentar una verdad incómoda: al politizar todos los aspectos de la vida, incluida la salud de las personas, el continuo gobierno autocrático de un solo partido en la República Popular de China ha puesto en peligro a todos”, decía la carta.


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